sábado, 15 de octubre de 2011

Giacomo Balla

Pintor y escultor italiano, uno de los fundadores del movimiento futurista. Estudió en la escuela nocturna de dibujo de Turín. Más tarde se traslada a Roma, trabajando con éxito como retratista. Inicialmente su pintura impresionista muestra luego interés por el análisis cromático. Adopta la disolución de lo visible en puntos de color. Se dedica también a pintar escenas nocturnas y exteriores de la ciudad. Comienza a interesarse por los problemas del mundo obrero y de los marginados, y a pintarlos en clave divisionista. Es partidario de ideas anarquistas como algunos puntillistas como Pisarro. Utiliza la técnica puntillista para pintar temas del futurismo: la dinámica y la velocidad. 


El movimiento futurista le influyó a partir de un viaje que realizó a París, atrayéndole también el impresionismo, por su manera de descomponer los colores y las formas. Esto se ve en su obra La Jornada del Obrero. En 1910 firma junto a otros pintores el manifiesto Futurista, justo a Severini, Boccioni y Carrá. Sus primeras obras, “Interpretaciones Iridiscentes”, “Vuelos Rápidos” y “Líneas de Velocidad”, fueron las intuiciones que dieron impulso y ritmo a las experimentaciones de los primeros años del futurismo. Tras esta obra inicial, destacan Niña que Corre por el Balcón y el Dinamismo de un Perro Atado, donde intenta representar a un tiempo el movimiento y la velocidad, algo que los futuristas consideraban como al esencia de la civilización moderna. 

Después de profundizar en los temas del movimiento futurista, cómo dividir una imagen, por ejemplo, para que ante nuestros ojos parezca un movimiento, Balla se desinteresó de este movimiento. Durante los años 20 se acercó más al cine y a la psicología y a partir de 1930 volvió a los temas figurativos de sus años prefuturistas, pintando ciudades, paisajes y retratos. Balla fue, además, el precursor del dadaísmo. En esta última época, se le consideró como uno de los representantes del arte abstracto italiano.
Al contrario de otros de su mismo género, Balla fue un pintor lírico, ajeno a la violencia. 

En octubre de 1918 publicó su "Manifiesto del color" ("Manifesto del colore"), un análisis del color en la pintura de vanguardia. 


Pasamos a analizar brevemente dos de las obras de este autor:


Los ritmos del arco


Balla cuando estuvo decorando la casa de Löwenstein, conoció a Arthur Löwenstein, que era un violinista aficionado. En una carta a su familia en Noviembre de 1912 comenta "que tenía casi terminado un estudio de la mano del marido y con diferentes posiciones del arco siguiendo estos movimientos". Dos páginas en su libro de notas acerca del ritmo del arco y se encuentra cubierto con pequeños estudios del motivo central: la mano en movimiento. Para conseguir una sensación de movimiento y sonido emplea unas líneas de colores que se sitúan unas paralelas a otras. Los colores que utiliza Balla son los amarillos, ocres y marrones, con pequeños trazos de turquesa, azul, naranja, violeta y rosa. El ritmo del violinista representa la concepción más madura de la idea de Boccioni sobre la relación del objeto y el ambiente, y esto lo consigue fundiendo este objeto con el fondo. La forma trapezoidal del lienzo permite al espectador tener la sensación de que se va a salir el violín del cuadro.


Vuelo de golondrina 


Mediante un motivo sencillo, una pareja de golondrinas sobre un fondo de pinceladas, multiplica los estudios del natural. Balla desemboca en una soluciones cada vez más complejas hasta producir, en el otoño de 1913, la combinación del movimiento de las golondrinas junto al movimiento ocular del espectador.





 

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